Mientras esperaban que algo pasara con su computadora, los dos niños decidieron jugar a ser grandes.
Ella imaginó preparar la cena para una familia entera, con los más nutritivos platos, aún con los que ella odiaba comer.
Él, volvió a mirar el monitor y suspiró diciendo: “hoy no cenó, tengo que adelantar trabajo para mañana”.
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21/02/12
08/06/11
Espera
Secuestró una nube del cielo,
y le buscó asilo en su pecho.
Quizá su propio ego fue un siniestro de lo eterno,
del amor que juró y que volvería a hacerlo.
Detrás de su espalda se derramaron las penas,
y rodearon de sangre su aura.
Las fragancias de su pecho se contaminaron de recuerdos,
de algo que él no quiso ver.
Desbordaron el silencio
y todo de a poco fue cambiando de lugar,
para volver a hacer de eso el futuro perfecto,
para volver la nube a su lugar.
y le buscó asilo en su pecho.
Quizá su propio ego fue un siniestro de lo eterno,
del amor que juró y que volvería a hacerlo.
Detrás de su espalda se derramaron las penas,
y rodearon de sangre su aura.
Las fragancias de su pecho se contaminaron de recuerdos,
de algo que él no quiso ver.
Desbordaron el silencio
y todo de a poco fue cambiando de lugar,
para volver a hacer de eso el futuro perfecto,
para volver la nube a su lugar.
22/02/11
Trastorno indocumentado
Las instituciones se derrumbaron. Su aura se desvaneció, refugiándose en la nada misma, en la modernidad del sexo. La distancia se volvió en un principio el propio flagelo. Nada se pudo desordenar para acabar en ramos de soles.
Lo infinito terminó en el infierno, se tocó fondo y la desigualdad de sentimientos fueron desfigurando las presencias ajenas. Cada uno tenía una perspectiva que nada podía hacer reaccionar al otro. Ni el olvido ni el perdón funcionarían en dos segundos de desamor.
Amormal
Con la desgracia como bandera se puso a andar. Quizá poco había aprendido de la esperanza mientras acobijaba recompensas en el anden, y procuraba vivir del derrame espiritual.
La ignorancia también la llevó al conflicto, a inmolar los sentimientos y transformar su aura en una parte ajena al mundo real, para desmantelarse en la sufragio de las vanidades.
Todo lo anormal, ahora formaba parte de su propia religión, de verdades sostenibles en el tiempo. Robó hasta su historia, su amor por las cosas, el arte, y se convirtió en un eslabón del odio. Escuchó lo que él quiso, leyó lo que él quiso, y ahora era prófuga sin pasado. Quienes antes adoptaron su caminar como una compañía, prefirieron olvidarla y dejarla pasar, como un simple error del amor.
Así, la daga caliente fue quemando las heridas que se habían provocado, y cuando todo al fin era calma, llegó el olvido para apoderarse de los sueños, de la luz y del futuro lejos de su espanto.
La ignorancia también la llevó al conflicto, a inmolar los sentimientos y transformar su aura en una parte ajena al mundo real, para desmantelarse en la sufragio de las vanidades.
Todo lo anormal, ahora formaba parte de su propia religión, de verdades sostenibles en el tiempo. Robó hasta su historia, su amor por las cosas, el arte, y se convirtió en un eslabón del odio. Escuchó lo que él quiso, leyó lo que él quiso, y ahora era prófuga sin pasado. Quienes antes adoptaron su caminar como una compañía, prefirieron olvidarla y dejarla pasar, como un simple error del amor.
Así, la daga caliente fue quemando las heridas que se habían provocado, y cuando todo al fin era calma, llegó el olvido para apoderarse de los sueños, de la luz y del futuro lejos de su espanto.
24/10/10
(sin nombre 4)
Era un simple silencio. Quizás un par de días atrás, eso no le complicaba las razones para evitar ser visto.
Ahora estaba detrás de una vidriera. Se sentía indiferente, estúpido y hasta incomprendido. Las malas palabras ya eran parte de su propio conocimiento. El tiempo era parte de la espera propuesta.
Cada tanto se maltrataba, seguía la condena, esperando alguna señal que mantenga el amor.
Le perteneció durante noches enteras, de poco sueño y muchas letras desordenadas.
Las mañanas lo llenaban de sol, para llegar vivo a la noche, y volver a empezar.
Ahora estaba detrás de una vidriera. Se sentía indiferente, estúpido y hasta incomprendido. Las malas palabras ya eran parte de su propio conocimiento. El tiempo era parte de la espera propuesta.
Cada tanto se maltrataba, seguía la condena, esperando alguna señal que mantenga el amor.
Le perteneció durante noches enteras, de poco sueño y muchas letras desordenadas.
Las mañanas lo llenaban de sol, para llegar vivo a la noche, y volver a empezar.
19/10/10
(sin nombre 3)
Pasó su mano por su espalda, y el amor y la compasión se fundieron. Quizás era más fácil permanecer ciego al mar, aunque su boca sólo se llenara de espinas por las noches.
La tolerancia era eterna, y en ciclos de egoísmos, su mente recaía en algo que antes era inútil remover.
Aún no entendía si su duda se merecía al encierro o al diluvio de promesas. Nada parecía conquistarla. Era más fuerte que ella.
A la espera de que rompa el silencio, la sal abandonó su cuerpo. Aún húmedo en sus pensamientos, se echó a andar, detrás de su sombra.
Él no sabía más del mundo, sólo las aguas le calmaban el cerebro, que en la oscuridad despertaba para describirse a sí mismo.
La tolerancia era eterna, y en ciclos de egoísmos, su mente recaía en algo que antes era inútil remover.
Aún no entendía si su duda se merecía al encierro o al diluvio de promesas. Nada parecía conquistarla. Era más fuerte que ella.
A la espera de que rompa el silencio, la sal abandonó su cuerpo. Aún húmedo en sus pensamientos, se echó a andar, detrás de su sombra.
Él no sabía más del mundo, sólo las aguas le calmaban el cerebro, que en la oscuridad despertaba para describirse a sí mismo.
15/10/10
(sin nombre 2)
A cada paso, veía su rostro alegre en el espejo. Se dividía en dos, y se soñaba limpiando las almas que tanto lo habían hostigado.
Llegó el sábado y fue libre, aunque pasaron los días y volvió a sentir la angustia por no pertenecerle al mar. Con la sensación de ser un juego más, escribió versos en su vientre para volver a conquistarla. Nada funcionaba en el contexto y sus labios comenzaron a disolver el pasado.
Tres golpes irrumpieron su vida, y la nada volvió a ser parte de sus encuentros. Las flores se secaron debajo de sus cuerpos, lastimados por el deseo. Sin límites de dios, sólo se ofrecieron sus almas, ahorrando las palabras para ellos.
Llegó el sábado y fue libre, aunque pasaron los días y volvió a sentir la angustia por no pertenecerle al mar. Con la sensación de ser un juego más, escribió versos en su vientre para volver a conquistarla. Nada funcionaba en el contexto y sus labios comenzaron a disolver el pasado.
Tres golpes irrumpieron su vida, y la nada volvió a ser parte de sus encuentros. Las flores se secaron debajo de sus cuerpos, lastimados por el deseo. Sin límites de dios, sólo se ofrecieron sus almas, ahorrando las palabras para ellos.
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