7/9/07

Dos ideas, un final

Lo mejor sería continuar con aquel tormentoso silencioso. Las cosas oscuras tenían más significados. Ya no importaba si quiera quién perdía la cabeza jugando el primer paso.

Yo observaba atento cómo ella miraba mi boca, ella sólo se incomodaba por el desarreglo de mi barba.

Así, con el movimiento de las cosas, cada uno elegía qué pensar del otro.

Las conversaciones seguían al igual que el ocultamiento de lo inevitable. Así prosiguió hasta que el agua se terminó y cada uno volvió a la rutina.

Julián C.