Entró al bar y ya no tenía nombre. Lo habían olvidado tantas mujeres como tuvo, por lo que él también decidió olvidarse por un tiempo. Al preguntarle cómo se llamaba, no supo qué decir, a lo que alguien detrás de la barra aseguró que tenía cara de Esteban, quizá como el marinero muerto de García. Sin nada que decir, decidió adueñarse de él.
Tomó sólo un par de tragos, y prefirió dejar algunas monedas para la noche siguiente, cuando ya sepan de él. A veces se imaginaba ingenuo ante las miradas ajenas, por lo que esta vez, en este nuevo lugar, se sentó a escuchar las andanzas de personas desconocidas. Poco le importaba lo que hablaban, sólo poder encontrarle a Esteban algún lugar de fragancias ajenas a su pasado. Al principio le fue fácil. Roberto fue el primero en sentarse a compartir un trago, y sólo le habló de barcos, puertos y putas.
Lo escuchaba, aunque de vez en cuando emitía algún sonido para que la conversación fluyera y él pudiera seguir emborrachándose.
Solía dejarse llevar por el canto de los pájaros, ahogando cada mañana de malestar en un susurro de eternidad. Había gastado sus posibilidades de liberarse de sí mismo, y ahora su cerebro generaba fricciones y repulsión a su cotidianeidad. Esteban núnca había sido marinero como imaginaron en el bar. Sí un exagerado y capaz de malinterpretar todo a su alrededor. Por eso, el aire contaminado alcohol y tabaco era el único recurso posible, por lo que Estaban prefirió abandonar su flujo y acomodar cada noche las cenizas de cigarrillo debajo de la ventana.
En el bar era uno más, jugando al billar o sólo bebiendo como el resto. Pasaron las semanas, y pensó por primera vez quién era en realidad. Y en realidad era Esteban. Sus amoríos y desgracias fueron abandonados en el mar de donde vino, lejos de la sal de aquella ciudad monocromática.
Por un momento se sintió escribiendo su propia liturgia, entre la modernidad del sol y sus nuevas necesidades. No sabía cómo pero cada noche tenía en su bolsillo dinero para pagarse su lugar en el bar, para inventar luego aventuras de barcos, puertos y putas.