Mientras esperaban que algo pasara con su computadora, los dos niños decidieron jugar a ser grandes.
Ella imaginó preparar la cena para una familia entera, con los más nutritivos platos, aún con los que ella odiaba comer.
Él, volvió a mirar el monitor y suspiró diciendo: “hoy no cenó, tengo que adelantar trabajo para mañana”.
