8/6/11

Espera

Secuestró una nube del cielo,
y le buscó asilo en su pecho.
Quizá su propio ego fue un siniestro de lo eterno,
del amor que juró y que volvería a hacerlo.
Detrás de su espalda se derramaron las penas,
y rodearon de sangre su aura.
Las fragancias de su pecho se contaminaron de recuerdos,
de algo que él no quiso ver.
Desbordaron el silencio
y todo de a poco fue cambiando de lugar,
para volver a hacer de eso el futuro perfecto,
para volver la nube a su lugar.