3/9/07

Y después quién sabe

Seguía esperando los milagros más inhóspitos. Ya el sol marcaba mis días y mis pasiones envueltas en aguas y humos.

Las capitales llenas de barrios en llamas decidían ahora por quién iba a dedicar los desvelos de anacrónicos testigos. Las siluetas divagaban por todos lados, esperando que una señal de sentimientos añejos vuelvan a renacer en un baile de extraños.

Todo estaba conmovido por las voces que nunca iban a llegar. Proponía dejar aquel estado de anonimatos para simular un reencuentro lleno de amarguras para algunos. La sola presencia hacía ecos en lo que quedaba dentro de mí. Todo se desmoronaba.

Ya estaba escrito mi epitafio marcado por las horas y el dolor de un desamor que nunca quiso dejar mi lado narcisista.

Las palabras se formulaban en canciones con el fin de marcar mis penas. Ella sólo se pensaba a sí mismo con un único bien, yo no sabía siquiera a quién rezarla.

Las agonías de tu falta constante de respuestas veían la luz sobre los complejos más indeseables que pensaste para mí. Ya las cartas y mis deseos no eran más que un estorbo ante tus capacidades.

Sobre mi mano veía a aquella bala como un talismán, capaz de transportar mis sentimientos a un lugar lejos de esta sal, para acariciar de una vez la nada. El alma ya me había abandonado hacía tiempo, sólo era cuestión de una decisión para volver a interrogarme.

Aquella mañana empezaba a ver lo que podría llegar a ser mi futuro detrás de la locura. El mundo se veía como algo inapropiado para caminar mis deseos. Pensaba que ser invisible era llamativo para quienes todavía no tenían el coraje.

Trataba de desafinar mi destino sin pensar si quiera en los posibles llantos. Bajo mi cama se escondía la clave de toda ilusión. En tanto, los mensajes procuraban ahuyentar mis planes.

Pero seguir pensándola era más que un dolor. Las necesidades se habían vuelto inoportunas. Estrechando las cuerdas, silenciaba al amor para volver a nacer en algo nuevo.

Me proponía esperar toda conjunción pero esta vez bajo siluetas en vano, ya sólo seríamos un recuerdo de un sol desilusionado.

De pronto, ya no había luz. Sólo este papel donde pretendo conspirar ante las dudas y aguardarla ya sin posibilidades de volver a morir por nadie más que por mí.

Julián C.

1 comentario:

BB dijo...

Espero haberlo interpretado, luego lo charlamos... Me causó una sensación de desamor muy grande. Espero que no estés pensando en dejar esta vida por alguien que te dejó... jajaja.